En el anime cuenta la historia de otra manera. Eiri encuentra entre los portes y cajas, la vajilla a la cual pertenece la copa en la que Cossette se refleja. Al principio cree que sus visiones pueden ser por una enfermedad y poco a poco va convenciéndose de que lo que ve es un espíritu. En la copa ve a la niña haciendo sus labores, tomando té, en el jardín... y se obsesiona. Comienza a retratarla y a hablar con la imagen que ve en el cristal.
Sin embargo, Cossette no quiere ser retratada, tiene los ojos tristes. Eiri se da cuenta de que los retratos que él mismo realiza nunca acaban de convencerle. Una semana después de encontrar la copa, Eiri se dispone a salir de la tienda, despidiéndose de la imagen de la niña. Cuando apaga las luces, en la oscuridad, la voz de una niña le ruega que no se vaya.
Cossette tiene planes para Eiri, planes que tienen que ver con su doloroso pasado.

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